miércoles, 24 de diciembre de 2008

SOY UN PUÑETAZO EN EL VACÍO


Compartía piso con el otoño
me dejó un frío sin ventanas
y una sábana blanca para cubrirlo todo.

En el futuro ataúd de nuestra masa
los niños son los guardianes
de la alegría.

Somos autores
de horribles palomas
que han enfermado
en nuestras pesadillas.

Corazón de fantasma
sentimientos expatriados
el cuerpo es la mentira
del alma.

Las sombras reclaman
su enfermedad
su descanso, su tiempo.

En el santo sepulcro
de la primavera
la flores se cansan
y sobre el mármol
se ríen de las plañideras.

La luz jamás encendida
recorre su promesa,
los valles proyectados
de una tierra aún no nacida.

Ni los muertos son eternos.

He vendido
mi baraja de cartas
para comprar el pan
con el que alimentar
a mis cuervos.


Cesc Fortuny i Fabré

Felices fiestas.

1 comentario:

Elisa Berna Martínez dijo...

Hola Cesc, buenas imágenes, duras como lo es tu poesía. Para reflexionar y para reclamar nuestra parcela de tristeza. Las palabras son un buen bálsamo.

Un abrazo!