viernes, 29 de mayo de 2009

OTRA DULCE MONOTONÍA, NO LA DE MACHADO


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OTRA DULCE MONOTONÍA,
NO LA DE MACHADO

Son cerca de las nueve y diez minutos,
me dejan iniciar,
comienzo.
Las mismas caras;
las mismas poses;
aquellos del rincón no escuchan;
el de justo enfrente no atiende;
da lo mismo,
yo prosigo.
Se me escapan unos versos,
no sé muy bien qué sentido tienen
sólo escuchan los mismos,
los de siempre.
Continúo.
Aquella niña tiene algún problema.
-Contéstame a este ejercicio:
el número cinco.
De nuevo aquel otro falta; falta pongo,
falta anoto.
-Es un adverbio, ¿qué no comprendes?
Quizá aquella esquina no es lugar más oportuno.
Le busco de nuevo un sitio.
Da lo mismo,
sin darme cuenta llegan las diez,
me echan casi a gritos.
Mañana continúo.

3 comentarios:

Joaquín Macipe dijo...

No te puedes imaginar lo que me he identificado con este poema...
Aunque quiero creer que la educación sigue siendo un arma cargada de futuro (sirva el parafraseo para ocasión)

Salvador Macipe dijo...

Salva, me encanta esta poesía. Mi opinión en este tema no es muy relevante, ni falta que hace, porque solo quiero decirte que intuyo que estamos ante un importante poema lleno de ternura, con notables matices de amargura y desesperanza, y con cuidada presentación, preciosa ambientación y sugerente mensaje.
Enhorabuena Salva por tan, para mi gusto, inspirada y hermosa obra.

Salva dijo...

Gracias Joaquín. La enseñanza como la poesía continúa siendo una inmensa arma cargada de futuro. Conviene perseverar y seguir en la brega.
Gracias Salvador. Tu opinión cuenta y mucho, faltaría más, y yo la agradezco sinceramente.
Los versos, efectiviamente, están llenos de ternura, de más de treinta años de vocación en las que podemos llamar trincheras de la educación (Santa Coloma de Gramanet y Badalona). La amargura viene, quizá, por no haber podido hacer más de lo realizado hasta la fecha..., pero estamos en ello.
Gracias sinceras a ambos y un abrazo.
Salva