martes, 24 de febrero de 2009

LOS MINEROS

Permitidme añadir al amplio abanico de anécdotas (¡son tan ingénuas y hermosas!) de Salvador Macipe una letrilla escrita por mi persona hace ya mucho tiempo.
Creo que puede hace de complemento, con permso de Salvador, ese muestario de pequeñas historias y cuentos fabulados que nos dan testimonio de un tiempo y de una tierra dura como el carbón que la mantiene, de unas gentes que nacieron y se curtieron en ella a duro picar lignito.
Pensando en ellos:

LOS MINEROS

Ya vienen,
¿los has oído?
llevan paso cansado
ojos mohinos
y las caras,
¿las has visto?
negras
paso tranquilo.
Su piel, su corazón
a fuego
a fuego lento
de tiempos fríos
-¿Ya ha venido madre?
pregunta el niño.
-¿Lo has oído?
Ya suben por la cuesta
no hacen ruido
sus botas negras
no hacen ruido.
Vienen en cuadrilla.
-¡Madre traen candiles!
Carburo y agua
y un cigarrillo
caldo gallina
sabor a humo,
carbón y hastío.
Marcharon otros
al nuevo turno
antracosis de muerte
va en su camino.
Una tos ronca
de polvo y miedo
negro lignito.
-¿Ya ha venido madre?
pregunta el niño.
¿Lo has oído?
Ella responde
en el vacío.
-¡No digas eso madre!
que lo he sentido,
esta noche en un sueño;
prepárale la cena
que ha venido.

6 comentarios:

salvador macipe dijo...

Salva, esta letrilla, como tú la denominas, me ha gustado, e incluso me ha emocionado. Refleja muy bien,con fuerza y ternura, una faceta importante de Ariño.
A nuestro pueblo, como a todo, hay que verlo desde distintos ángulos cuando se trata de comprenderlo; por eso siempre animo a participar, con lo que cada uno sepa, en la tarea de componer nuestra microhistoria, para la que, sin molestar a nadie, todo es válido.
Gracias por tus amables comentarios sobre mis escritos.
Un abrazo.
Salvador

Salva dijo...

Gracias Salvador por tus apreciaciones; si mis sensaciones de juventud lograron acercarte a esa microhistoria que también sabes transmitir en tus relatos me siento orgullosamente satisfecho.
Entre todos -como bien dices- contruimos esa historia de la tierra que nos vio nacer, incluso podemos percibir, si nos ponemos a ello, esa intrahistoria que sin sentirlo poco a poco vamos, todos, construyendo.
Es obvio que te seguiré leyendo con "ansiedad tranquila" tus tiernos relatos.
Un abrazo
Salva

Cesc Fortuny i Fabré dijo...

Genial "letrilla", realmente impactante. Casi me parece oler el "caldo de gallina".
Mi abuelo me enseñó a liar tabaco mientras me contaba lo que era el "caldo".
Genial.
Abrazos.

Joaquín Macipe dijo...

Me ha encantado ese poema... podría convertirse en una canción rock. (ya lo negociaremos).

Salva dijo...

Joaquín gracias.
El transformar lo que son simples percepciones y recuerdos de niñez en una canción -y además de rock- está y lo dejo en tus manos.
Total libertad.
Podemos hablar y tomar una birra, la negociación ya está hecha.
Un abrazo
Salva

Salva dijo...

Gracias Cesc por tus amables adjetivos de la letrilla en cuesión.
Aprendimos, casi todos los de mi generación, a pensar que ser adultos era liarse un Ideales y casi quemarse los labios con el humo ácido y áspero de aquellos años.
Abrazos también amigo.
Salva