lunes, 24 de noviembre de 2008

MI CASA SE LLAMA SUICIDIO

La amapola no practica el sexo
se ha vuelto adicta a los quirófanos,
ahora respira estéril, pero tranquila,
todos los demás errores genéticos.
Marian Raméntol. “Un blues no es suficiente razón para morir”


Ciudades vegetales
en miniatura
disfrazadas de árbol
de Navidad.

Tras los espejos
robando imágenes,
charcos de alquitrán
escupiendo manos.





Relojes biológicos

sonando por todas partes.

Harto de la afición del aire
por las cuchillas de afeitar,
criados en tierra de mareas.

Intento calcular
el momento en que todo
se vino abajo,
pero el artista
recibe el soplo del genio
solamente una vez.

Quizás sólo añore
el invierno
en un silencio
peor que las violaciones.

Yo veo un túnel
de telarañas blancas
donde las hojas
huyen de su casa.

No tenemos camino,
nuestra casa
se llama suicidio.

Vivo en la cara “B”
donde la pasión se funde
en el mundo sin tiempo.

En una ciudad, que te ruge hasta los huesos.


Cesc Fortuny i Fabré

4 comentarios:

Elisa dijo...

"pero el artista
recibe el soplo del genio
solamente una vez."

Y después vive de rentas, engañando quizá al resto, pero siendo consciente de su fraude...

Paisajes desoladores los de tus poemas, pero que llegan a los corazones tristes, con las primeras lluvias del invierno.

Un abrazo!

Marian Raméntol Serratosa dijo...

Emocionada por el epígrafe, agradecida por la oscuridad con la que se bañan mis ojos cada vez que resbalan por ese universo de estrellas negras.

Marian

carlota dijo...

El poema se clava en el alma.
Desolación. No hay salida. En un mundo sin tiempo, qué hacer, por qué.
Impactante.
Seguiré curioseando por aquí.
Un abrazo

Cesc Fortuny i Fabré dijo...

Elisa, yo vivo de rentas y todavía no he sentido el soplo.
Marian, el emocionado soy yo, y tú ya lo sabes.
Carlota, gracias por tus palabras. Sigue viniendo por favor.