jueves, 16 de abril de 2009

CADENA DE CARNE




Para Marian, mi refugio.

Te busco en tu materia,
en los suburbios glaciales,
y en la sustancia que te calla.

Me ata a tu sexo la cárcel de mi simiente,
mi tránsito a tu flujo,
a la soledad del Arquitecto,
que me empuja.

Tu carne olida en mi apetito.
Los sudores de una cama,
el trance en tu pulpa.

Mi nombre ahora roto,
agotada faz,
mi reflejo perseguido,
en el vértice,
para no respirarme aquí;
el exilio es un nido incómodo.

La mano que aferra la ausencia
embarazada a tu pudor,
renace secreta.
Raíz de un astro moribundo,
garras florecen soltando la nada.

Cesc Fortuny i Fabré del "Manual del Asesino Autodidacta"

3 comentarios:

Elisa Berna Martínez dijo...

Todos buscamos ese mástil donde amarrarnos, un ancla, una raíz, un refugio que ampare nuestras derrotas y alegrías. No es fácil encontrarlo, así que enhorabuena, por el poema y por Marian. Un abrazo!

Salva dijo...

Suerte la tuya Cesc de vislumbrar el camino.
Interesantes percepciones.
Saludos.
Salva

Cesc Fortuny i Fabré dijo...

Gracias amigos.