jueves, 16 de abril de 2009

Ariño en los ojos


Una roca sola.
Una soledad soplando entre los chopos.
Un camino viejo para viejos
recuerdos que se adentran en la huerta.
Un río que muere
abrevando de su sangre breve otro río.
Un pico y un arco.
Un latonero.
Un ojo de puente vigilando.
Una era que añora
el vuelo de las brujas en su escoba.
Un pinar y una oruga,
y otra oruga
procesionan su paso venenoso,
y unas venas negras
-pasado, presente, futuro-
adentrándose lentas
a besar la raíz dura de la tierra.

6 comentarios:

Salvador Macipe dijo...

Elisa, es un atrevimiento por mi parte hablar de tu poema yo que entiendo tan poco de poesía; sin embargo quiero decirte que intuyo que es muy bueno y, sobre todo,que me gusta mucho.
Un afectuoso saludo.
Salvador Macipe

Elisa Berna Martínez dijo...

Gracias Salvador, siempre que voy a Ariño vuelvo con las pilas recargadas y recordando que Ariño es un montón de cosas juntas.

Un abrazo!

Salva dijo...

Tiernos fogonazos, imágenes que se agolpan, y más que gusrdas en ti.
Sencillo, simple pero hermoso poema.
Un abrazo.
Salva

Elisa Berna Martínez dijo...

Gracias Salva, defines muy bien el poema. Una breve enumeración de esos detalles que vienen a la mente cuando pienso en Ariño.
Un abrazo!

Cesc Fortuny i Fabré dijo...

" ... y unas venas negras
-pasado, presente, futuro-
adentrándose lentas
a besar la raíz dura de la tierra. "

Me hace estremecer.
Muchos besos.

Elisa Berna Martínez dijo...

Gracias Cesc!! Irremediablemente, Ariño es carbón!!