lunes, 13 de enero de 2014
















Foto: JOAQUÍN SANZ

JOSÉ BLESA MACIPE
(In memoriam)

Has callado discreto,

como ha sido aquí tu paso,

en silencio has emprendido el viaje,

éste, evidente, más remoto.

Con nosotros permanece tu memoria

quehacer diario de años de trabajo,

de prudencia llevada al infinito,

de opinión forjada en la experiencia.

Tus manos callosas de mil soles

que calentaron impasibles a tu dorso

en secuencias de vida y de faena

hoy se recogen y escudriñan otros territorios.

Tu mirada serena,

tu palabra mesurada,

tu ocurrencia precisa,

tu ejemplo cotidiano

se nos hacen permanente compañía

entretanto acometes tu nueva travesía.

Déjame traerte a mi recuerdo,

portar conmigo tu imagen respetable,

sentirte como siempre tan cercano,

aprender de ti y tus vivencias

que he visto muchas veces reflejadas

en tu dicho, en ocasiones, cargado de ironía,

sin embargo invariablemente

completo de sapiencia.

Gracias, José, por estos años

que percibí cercana tu presencia.

Gracias por tu acción de una vida

que me han dejado huella,

la impronta de tu tiempo.

Gracias, José y buen camino

que el recorrido sea llevadero

               
Salva, diciembre de 2013

3 comentarios:

Salvador Macipe dijo...

En memoria de José Blesa Macipe

Amigo Salva, me adhiero a todo lo que dices, en tu precioso y sentido poema sobre nuestro admirado José, que, como se ve por su apellido, tuvo algunos genes comunes conmigo, de lo que me siento orgulloso.
Su estancia durante unos años en el bar de Samca me dio ocasión de tratarlo, conocerlo y admirarlo por su cordialidad, sensatez y hombría de bien, que le hacían tener infinidad de amigos.
El atractivo de nuevos horizontes le aconsejó la estancia en Barcelona, donde una grave enfermedad le puso en dura prueba; supo vencerla y seguir adelante, mereciendo la admiración el cariño y el respeto de todos los que le conocimos.La añoranza y el cariño del entorno de nuestro pueblo le hicieron regresar al lugar que le vio nacer y también transmitir a sus descendientes José Antonio y Marimar el amor por nuestra tierra, como hemos podido constatar por la generosa y valiosa presencia de sus hijos y de sus respectivas familias en ella.
Tuvo la inmensa tristeza de perder tempranamente a su esposa Paca y tragándose la pena, supo depositar sus esfuerzos en el apoyo y en el cariño hacia sus hijos y nietos que le fue sin duda correspondido.
Los años, que no perdonan, hicieron sentir a sus amigos la pena de que fuera perdiendo su identidad después de muchos años de lucidez y actividad y finalmente, la de perderlo a él, aunque no totalmente, porque su memoria permanecerá viva en todos nosotros por muchos años.

Descanse en paz nuestro querido y buen José, “ejemplo de vida para sus hijos” y ejemplo también para todos sus familiares, amigos y convecinos.
Y repito, mi admiración hacia el poema de Salva, que tan bien y con tanta pena expresa este triste acontecimiento.
Y por supuesto, mi sentimiento de pena a su familia y en general a todos que le han querido.
Un abrazo para todos.
Salvador Macipe

Salva - Lander dijo...

Plenamente de acuerdo en tus consideraciones, Salvador. Muchas gracias por opinión sobre el poema.
Un abrazo.
Salva

ESTHER dijo...

Siempre con esa mirada entrañable,única, la suya, y esa bonita sonrisa. Así te recordaré siempre.