En este relato hago algunas consideraciones sobre el esforzado trabajo en verano de toda la gente de Ariño, comento someramente las fiestas mayores, y termino refiriéndome a la molienda del trigo.
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martes, 30 de junio de 2009
lunes, 29 de junio de 2009
La cultura del pan en Ariño (IV)
Este relato lo dedico a completar mis explicaciones sobre la actividad de la trilla.
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domingo, 28 de junio de 2009
La cultura del pan en Ariño (III)
En este relato termino mis comentarios sobre la siega, explico las labores de acarreo de la mies y comienzo a exponer las de la trilla.
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sábado, 27 de junio de 2009
La cultura del pan en Ariño (II)
Siguiendo el plan establecido en la presentación de esta serie de relatos, hoy publico el segundo de los seis previstos. Este se refiere exclusivamente a la siega, actividad de la que algo escribí en el anterior y espero seguir ocupándome de ella en parte del siguiente.
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viernes, 26 de junio de 2009
La cultura del pan en Ariño (I)
Entre otras cosas, entendemos por cultura el conjunto de modos de vida, costumbres y conocimientos de una sociedad en una época determinada. El título adoptado para esta serie de seis relatos que me propongo escribir es apropiado, porque justamente voy a tratar de explicar en ellos, de una forma bastante detallada, la vida de una sociedad, la de Ariño, vinculada a un elemento central, el pan, en una época en que este alimento era algo vital, casi sagrado.
Uno de mis primeros escritos fué este del pan, pero su extensión y la inconveniencia de dividirlo me hicieron posponer en principio su publicación. Tampoco quise simplificarlo porque en este caso considero esenciales los detalles; sin embargo descarté el renunciar definitivamente a su publicación porque, girando sobre el pan, tenía una oportunidad inmejorable de analizar muchos aspectos de la vida y costumbres de Ariño en aquella época. Así que aparqué el texto, esperando a que el tiempo me inspirase una decisión satisfactoria.
Por fin he decidido publicar este extenso relato dividiendo el contenido en seis partes, procurando que se complete su publicación en un corto espacio de tiempo. Esta fórmula necesaria para adaptar en lo posible un relato tan largo a las características de Entabán me ha parecido la menos mala.
Lo que sí aclaro es que estos relatos tratan de vivencias y opiniones exclusivamente mías, que pudieran no coincidir con las de otras personas. La realidad suele tener muchas facetas. A ver qué os parece la que os presento.
Uno de mis primeros escritos fué este del pan, pero su extensión y la inconveniencia de dividirlo me hicieron posponer en principio su publicación. Tampoco quise simplificarlo porque en este caso considero esenciales los detalles; sin embargo descarté el renunciar definitivamente a su publicación porque, girando sobre el pan, tenía una oportunidad inmejorable de analizar muchos aspectos de la vida y costumbres de Ariño en aquella época. Así que aparqué el texto, esperando a que el tiempo me inspirase una decisión satisfactoria.
Por fin he decidido publicar este extenso relato dividiendo el contenido en seis partes, procurando que se complete su publicación en un corto espacio de tiempo. Esta fórmula necesaria para adaptar en lo posible un relato tan largo a las características de Entabán me ha parecido la menos mala.
Lo que sí aclaro es que estos relatos tratan de vivencias y opiniones exclusivamente mías, que pudieran no coincidir con las de otras personas. La realidad suele tener muchas facetas. A ver qué os parece la que os presento.
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jueves, 25 de junio de 2009
Cucú del reloj fantasma
Cucú cantaba la rana,
cucú debajo del agua,
cucú qué risa, Felisa,
jajá reía el fantasma,
dindón con aire burlón,
dandán dentro de la casa,
dondón dentro de un reloj.
Por los cielos de Dublín
vino un fantasma entre nubes
a jugar al escondite
con los niños irlandeses
y en el desván de una casa
se escondió.
Existía la leyenda
de un reloj perdido en tiempos…
El fantasma era tan chico
-y travieso-
que en reloj se transformó.
Desde entonces, por las tardes,
un reloj daba las horas
y un silencio misterioso
se adueñaba de la casa…
pues tal reloj no existía:
se perdió hacía tres años…
Pero si alguien en silencio
se sentaba en el sofá,
podía oír el murmullo
-medio burla, medio risa-
del fantasma enrelojado
que a los cuartos daba horas
y veía sobresaltos
y las risas temblorosas
por todos disimuladas
para fingir valentías.
Mas si alguno se asustaba
de verdad,
el reloj daba unos saltos
de alegría juvenil
y arrastraba sus cadenas
convirtiéndolas en risas
de sonidos cristalinos
que tocaba el campanil.
José Antonio Gálvez
Desde Dublín
miércoles, 24 de junio de 2009
Asociación Amas de Casa
El próximo fin de semana se expondrán los trabajos realizados durante el curso 2008 - 09 de la Asociación Amas de Casa de Ariño.
Será en la sala de exposiciones del Ayuntamiento durante los días 27 y 28 de Junio.

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